jueves, 19 de mayo de 2011

Pintar Mandalas

La sensación que experimentamos en una puesta de Sol o ante los colores de un paisaje, o ante la magnificencia del espectáculo de la naturaleza, nos asombramos, produciendo una paz interior y de armonía, lo mismo podemos decir que sucede al pintar mandalas. En su proceso recorres un camino que es solo tuyo, luego al contemplarlo y al mirarlo con tus propios ojos nos reflejamos en el, sin existir interferencia externa.


El mandala satisface las necesidades de ambos hemisferios cerebrales. El hemisferio cerebral Izquierdo es el verbal, lógico, deductivo, coherente, de planificación y tiempo El hemisferio cerebral derecho es no verbal, es inductivo, intuitivo, creativo, de inspiración y espacio

Su minucioso trabajo, desarrolla la paciencia y la constancia de una manera progresiva y segura, despertando nuestros sentidos, mostrándonos aspectos propios que desconocíamos. En la medida que se avanza sobre un mandala se comienza a escuchar nuestra voz interna y nuestra intuición. Los Mandalas son una manifestación que se exterioriza como “liberación”, porque refuerza la lucidez de la consciencia en forma intensa y abstracta, conduciendo a la solución de las complicaciones anímicas, desarrollando la auto aceptación de una manera natural e intuitiva conduciendo a una curación psíquica y física.

La gran cantidad de información que recibimos a diario a través de los medios de comunicación, sumado a los grandes cambios que constantemente estamos expuestos, nos nos provoca un estado de inestabilidad, los cambios no siempre pueden asimilarse y aparecen como un fracaso en la adaptación a una nueva situación.


Se ha observado que personas con depresión o crisis de transformación colorean mandalas todos los días. Es como una cuestión de supervivencia psíquica en juego, muchas de estas personas desconocen totalmente los principios del mandala y según Jung el arquetipo de sanación se encuentra ahí.







Los mandalas

El mandala es una imagen organizada alrededor de un centro, reflejando las leyes de la organización de la vida. Convirtiéndose así en una actividad centralizadora, un encuentro consigo mismo. Es como el ADN espiritual, el mandala activara algo muy profundo en nuestro corazón despertando un poder de sanación y armonización.


En todas las culturas alrededor del planeta utilizaban los mandalas en la comprensión de su lugar en el universo, hindúes, tibetanos, egipcios, celtas, incas, mayas, mapuches, hopi, navajos, apaches, en todas las culturas los mandalas representaron su conexión con el cosmos. Solían meditar y trabajar la propia evolución sobre la base de sus Mandalas. para todos era esencial llegar a comprender su lugar en este mundo y así identificarse con el cosmos y con el infinito. Los Dogon llaman "bummo" (huellas) a todos los elementos presentes en sus Mandalas.

Los mandalas fueron conocidos en Occidente por Karl Jung, dedicando parte de su obra al estudio de los mandalas. Jung elaboró una teoría sobre la estructura de la psiquis humana, sosteniendo que los mandalas representan la totalidad de la mente abarcando tanto el conciente como el inconsciente.


Los Mandalas nos permiten dar una mirada diferente al universo de lo posible y equilibrar nuestra conexión con la vida. Al abrir nuestros ojos más allá de lo medible y comparable, más allá de la dependencia del ego que tenemos hoy, descubriremos una nueva forma de mirar, encontraremos un universo lleno de posibilidades… Cuando encontramos la inspiración estamos listos para arriesgarnos a alcanzar nuevos horizontes y construir nuevas realidades.

Simbología del Mandala

El centro o punto original del Mandala en todas las culturas se refiere al conocimiento de uno mismo. Del mismo modo que el cuerpo humano produce pelo, la mente humana produce universalmente símbolos. Las estructuras mentales profundas son extraordinariamente similares.


En el budismo los Mandalas son utilizados como instrumento de meditación, los más conocidos son los Mandalas tibetanos y consisten en dibujar con arena de colores múltiples formas que se organizan alrededor de un círculo, proceso que dura varios días. Cuando está terminado los monjes lo destruyen ya que lo principal no es la obra terminada sino el proceso de creación, el propio camino es la meta.

Los Dogon de Mali poseen una metafórica relación entre el lenguaje y los símbolos. Los Dogon llaman "bummo" (huellas) a todos los elementos presentes en sus Mandalas. Meditar y trabajar la propia evolución sobre la base de sus Mandalas es esencial para llegar a comprender su lugar en este mundo y así identificarse con el cosmos y con el infinito.

Para los nativos australianos, el sentido encerrado en las nociones de “centro” y “eje” se halla lejos de corresponder a una especulación abstracta, ya que sus fundamentos metafísicos se extienden a la respectiva cosmovisión y a la aplicación de las ciencias tradicionales.

Los nativos navajos celebraban ceremonias, las cuales incluían oraciones y pinturas de arena representando diversos Mandalas. En toda América: Los apaches, aztecas, incas, mayas, mapuches, vemos Mandalas representando los elementos de agua, tierra, fuego y aire en comunión con todos los seres.

En todas las culturas los Mandalas simbolizan “Algo que nos habla de verdades universales y de significados últimos, algo que toca la esencia fundamental de la condición humana” Representan aquellas verdades divinas, sobre las cuales los hindúes, los taoístas, los cristianos, los sufíes, los budistas y tantas otras culturas milenarias se hallan en total acuerdo.

martes, 2 de septiembre de 2008

sábado, 22 de marzo de 2008

MANDALAS

"Escribir es dibujar mi mandala, y a la vez recorrerlo"
Julio Cortázar, En Rayuela, cap. 82.